domingo, 16 de mayo de 2010

La Prudencia y "Lo Justo" concreto


Cuando el emperador Augusto otorgó el “ius publice respondedi” a los más notables juristas de la Roma Imperial, lo hizo en virtud de su reconocida calidad de “iuris prudentis”, es decir, de poseedores en grado eminente de una especial forma de conocimiento jurídico: “el prudencial”. Ese conocimiento acertado de lo que era derecho en cada situación singular – llamado iuris prudentia – dio posteriormente el nombre, por una derivación lingüística, a la “ciencia del derecho” y a las normas que tienen su origen en las sentencias de los tribunales. Resultaba difícil por ello, hablar, de “prudencia jurídica” como de un modo especial e indispensable de conocimiento del derecho, por lo que pasó al olvido la acepción primera del término, que designaba al conocimiento de lo justo en su máxima concreción.

Derecho o lo justo, es una cierta obra adecuado a otro. No puede hablarse propiamente de “derecho” sino refiriéndose a conductas concretas, a actos determinados del hombre, a operaciones singulares; es a través de ellas que se “cumple” o se “incumple” el orden que caracteriza al derecho, orden que lo es de conductas, no de normas abstractas y generales; por esta razón, cuando se afirma que en un estado se realiza el derecho, se hace referencia a que las conductas de sus habitantes son en su gran mayoría rectas.