sábado, 12 de junio de 2010

El Concepto de la Corrupción Política

El estudio del fenómeno de la corrupción suele ser enfocado desde dos perspectivas que dificultan su comprensión y condicionan su precisión conceptual.

Una de ellas es la “perspectiva de la modernización”; la corrupción sería un fenómeno propio de regímenes políticos no evolucionados, es decir, que cuanto mayor sea el grado de desarrollo o de modernización de una sociedad política, tanto menor habrá de ser el grado de corrupción.

Pero evidentemente la realidad cotidiana de los países altamente industrializados ha puesto de manifiesto la falsedad de esta tesis.

La segunda perspectiva es la “perspectiva de la moralidad”. Ella es parcialmente verdadera pero tiende o bien a establecer una relación empíricamente dudosa entre coacción y corrupción o bien a considerar que todos los casos de corrupción son moralmente reprochables.

El soborno es una vergüenza universal.

El concepto de corrupción está lógicamente vinculado con el sistema normativo (sistema normativo relevante)-.

En los actos de corrupción interviene siempre un decisor.

En el caso de los cargos oficiales se impone a quienes lo detentan deberes institucionales o también llamados posicionales.

Los deberes posicionales deben ser distinguidos de los llamados deberes naturales. Estos valen para todos y con respecto a todos los individuos, sin que importe el papel social que ellos desempeñen. De estos deberes se ocupa la “moral natural”.

La moral que se ocupa de los deberes posicionales suele ser llamada “moral adquirida”.

El deber caería dentro del ámbito de la moral natural y sería equivalente a deber natural. La obligación, en cambio, correspondería al ámbito de la moral adquirida y sería el equivalente a deber posicional.

La corrupción es un delito o una infracción que implica la violación de alguna obligación por parte de un decisor.

Se puede corromper a un arquero de un equipo de fútbol para que no cumpla su obligación de defender el arco, a un juez para que viole su obligación de fallar imparcialmente y al guardián de un campo de concentración para que no cumpla las instrucciones de sus jefes.

El acto o actividad corrupto requiere, a más del decisor, la intervención de una o más personas, decisoras o no.

La corrupción es siempre una fuente adicional de ingresos o beneficios para quienes participan en ella.

En el caso del agente corrupto, estos beneficios son casi siempre de índole económica, pero no queda excluida la posibilidad de que ellos consistan en otro tipo de gratificaciones no directamente evaluables en dinero (beneficios extraposicionales)-.

Es posible distinguir dos tipos fundamentales de corrupción: “el soborno” y “la extorsión”; se soborna a un decisor cuando se le otorga un beneficio extraposicional para que viole su obligación y es extorsionado cuando se otorga a un decisor un beneficio extraposicional para que cumpla su obligación.

Definición de corrupción: Consiste en la violación de una obligación por parte de un decisor con el objeto de obtener un beneficio personal extraposicional de la persona que lo soborna o a quien extorsiona.

Pero también el sobornante y el extorsionado obtienen un beneficio.

Por lo que reelaborando la definición podemos decir que la corrupción consiste en la violación de una obligación por parte de un decisor con el objeto de obtener un beneficio personal extraposicional de la persona que lo soborna o a quien extorsiona, a cambio del otorgamiento de beneficios para el sobornante o el extorsionado, que superan los costos del soborno o del pago o servicio extorsionado.