viernes, 6 de agosto de 2010

La Felicidad general desde la óptica de la corriente Utilitarista


El Utilitarismo surge a fines del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Ha influido de innumerables maneras en el derecho; una de ellas es, a través de los enfoques económicos dando lugar a lo que se ha dado en llamar en los últimos años “el análisis económico del derecho”.

Representantes destacados son Jeremy Bentham y John Stuart Mill.

Es una doctrina consecuencialista, las acciones no tienen valor moral en sí mismas sino en relación a la bondad o maldad de sus consecuencias.

Ventajas:
a) Es cierto que no es lo mismo que cada hombre busque su propia felicidad o que todos los hombres busquen la felicidad de todos, pero tal vez en la práctica no haya tantas diferencias una vez que uno confía en que si uno contribuye a la felicidad de los demás, los demás contribuirán a la felicidad de uno.

b) Parece reflejar a la perfección lo que suele considerarse como el punto de vista moral.

c) Resulta atractivo por su aspecto igualitarista.

d) Parece la doctrina moral más adecuada para evaluar instituciones, medidas y cursos de acción en una sociedad pluralista, puesto que no parte de fines postulados como válidos independientemente del reconocimiento de la gente, sino de los sentimientos o intereses reales de cada individuo, cualesquiera que sean esos sentimientos o intereses.

e) Parece combinar un mínimo de postulaciones científicamente indemostrables con un máximo de aprovechamiento de los recursos que ofrecen la ciencia y la tecnología.
Críticas:
a) Si la corrección o incorrección moral de un acto depende de si el conjunto de todas sus consecuencias favorecen o perjudican la felicidad general, parece que nunca podremos saber si un acto es moralmente correcto o incorrecto, puesto que las consecuencias de un acto se extienden al infinito en ramificaciones múltiples.

b) El utilitarismo en acto sería autofrustrante en una sociedad en que todos fueran utilitaristas.

c) El utilitarismo debe enfrentarse con la dificultad insuperable de comparar intereses y deseos de distinta gente y de distinta índole para poder hacer el cálculo que permite evaluar las consecuencias de las acciones.

d) Otros critican que el utilitarismo deja de lado toda una serie de consideraciones morales que tienen que ver con la justicia, con la integridad, etc.

e) Según John Rawls, para el utilitarismo no importa, sino indirectamente, como se distribuyen las satisfacciones con tal de que se maximice la suma total de satisfacciones.