viernes, 6 de agosto de 2010

La Posición Originaria de Rawls


La obra de Rawls (A Theory of Justice) aparecida en 1971 despertó verdadero interés. Este autor comienza rechazando el tipo de soluciones a las que arriba el utilitarismo, y también enfoca su crítica al intuicionismo a quien le atribuye la ausencia de un método constructivo ya que recurren a la intuición, lo que es el resultado de la falta de reglas para jerarquizar los distintos principios morales. Es así que para superar estos defectos va a recurrir a la teoría contractualista de Rousseau y Kant. En el caso de Rawls, el objeto del contrato no es, como lo era en Rousseau y Kant, el establecimiento del Estado, sino la estipulación de ciertos principios de justicia que van a servir para evaluar las instituciones fundamentales, o la “estructura básica”, de una sociedad. Sólo se va a ocupar de los principios de justicia que deben regir en una sociedad “bien ordenada”, o sea una sociedad destinada a avanzar el bien de sus miembros, y donde todos aceptan, y saben que los demás aceptan, los mismos principios de justicia, y sus instituciones básicas se ajustan a tales principios.

Denomina a la justicia como “justicia de equidad (justice as fairness)”; los principios de justicia son los principios que elegirían personas libres y puramente racionales, que sólo se preocuparan por su propio interés, si estuvieran en una posición de igualdad.

Rawls imagina una situación ficticia a la que llama “posición originaria”. Esta consiste en una reunión imaginaria de seres puramente racionales y auto interesados, que sean libres para decidir e iguales, que se encuentres tras un velo de ignorancia que les impida conocer los hechos particulares respecto de sí mismos (talentos, raza, posición social, etc.) pero no acerca de las leyes generales de índole social, ya que deben deliberar y decidir por unanimidad cuales son los principios que van a regir para juzgar las instituciones básicas de su sociedad. Ante lo dicho vemos la neta influencia kantiana, sobre todo al hablar del “velo de ignorancia”, o sea, que la elección de los principios morales no debe estar supeditada a nuestros deseos e inclinaciones contingentes, asegurando también la imparcialidad que es propia del punto de vista moral. Para Rawls la elección de sus principios de justicia puede demostrarse como la conclusión de un teorema.

Otro rasgos definen la posición originaria; en ella los participantes deben encontrarse en la llamada “circunstancias de justicia”, no debe haber ni extrema escasez de bienes ni una gran abundancia sino escasez moderada; los hombres deben ser aproximadamente iguales en poderes físicos y mentales y vulnerables a agresiones de otros, etc.

La siguiente postulación es que los participantes no sean puramente envidiosos sino sólo auto-interesados (o sea, que no les importe si a los demás les va bien o mal).

También, con el fin de asegurar la imparcialidad, Rawls dice que estos individuos imaginarios tampoco saben a que generación pertenecen y que deciden no sólo por sí sino por “líneas generacionales” (al menos por tres generaciones)-.

Los participantes desconocen que es lo bueno, pero saben que hay ciertos bienes primarios:
a) Derechos y Libertades,
b) Oportunidades y Poderes,

c) Ingreso y Riqueza.
Los participantes en la posición originaria se comprometen a atenerse a los principios que allí elijan, una vez vueltos a la vida cotidiana y levantado el velo de ignorancia, principios que deben reunir las siguientes condiciones formales:
a) Generales: No usar nombres propios.

b) Universales: Aplicables a todas las personas morales.

c) Públicos: Conocidos por todos.

d) Completos: Capaces de establecer un orden entre cualquier par de pretensiones.

e) Finales: Los principios elegidos son el último tribunal de apelación en cualquier controversia.
Determinadas las condiciones de la posición originaria, Ralws las pone en movimiento como si se tratara de un “juego de transacciones” donde cada uno de los participantes va proponiendo por turno, un cierto principio para ser sometido al voto de los demás. Pero los participantes terminarán eligiendo los siguientes dos principios (ya que por aplicación del principio “maximun minimorum” los participantes en su velo de ignorancia, racionalmente tenderán a elegir aquel curso de acción cuya alternativa peor sea la menos mala comparada con las alternativas peores de los otros cursos de acción):
a) “Cada persona debe tener un derecho igual al sistema total más extenso de libertades básicas que sea compatible con un sistema similar de libertades para todos”.

b) “Las desigualdades sociales y económicas deben ser dispuestas de modo tal que ellas satisfagan estas dos condiciones: 1) ellas deben ser para el mayor beneficio de los que se encuentran en la posición social menos aventajada -principio de diferencia-; 2) ellas deben adjudicarse a funciones y posiciones abiertas a todos bajo condiciones de una equitativa igualdad de oportunidades.
Rawls va a definir una regla de prioridad: Cuando se traspasa cierto nivel mínimo de desarrollo económico, el primer principio tiene absoluta prioridad sobre el segundo.

Es de destacar también, que Rawls imagina una secuencia de cuatro etapas en la decisión de cuestiones de justicia por parte de seres racionales.
1) Elección de principios de Justicia bajo un velo de ignorancia.

2) Estipulación de normas constitucionales para hacer valer el principio de igual libertad.

3) Establecer reglas legislativas para hacer efectivo el segundo principio.

4) Aplicación de las reglas a casos particulares por parte de jueces y administradores.
Como vemos, cada etapa supone un gradual levantamiento del “velo de ignorancia”.

Lo “correcto” tiene absoluta prioridad sobre “lo bueno”.

Aplicando lo dicho por Rawls, no debería importar cual curso de acción tiene el punto máximo sino cual tiene el mejor punto mínimo. Pero en una sociedad las personas suelen buscar siempre el pico máximo de bienestar a costa de las consecuencias malas, aplicando una neta economía de riesgo en miras de lograr el máximo beneficio posible.
Críticas
a) Se ha sugerido que los principios que pueden surgir de una situación como la posición originaria no son principios de justicia sino de prudencia racional.

b) El diseño de la posición originaria no es moralmente neutro ya que está determinado por una serie de prejuicios de diferente índole según Dworkin.

c) Hart cuestionó la posibilidad de comparar libertades entre sí.

d) Es dudoso que el maximun minimorum conduzca a los dos principios de Rawls y no a otros.