lunes, 23 de agosto de 2010

¿Qué relación hay entre la Moral y el Derecho?

Apreciamos que se produce una subordinación del orden jurídico al orden moral. Esta dependencia proviene precisamente de que las causas del derecho son como principios inferidos de las causas de la moral.

El hombre participa del orden universal al conocer su forma intrínseca de participación, luego el acto humano debe estar dirigido por dicha forma a fin de participar en acto lo que sólo es por el conocimiento de sí mismo una participación en potencia.

La moral, es la conducta dirigida al bien en sí, bien por el cual se justifican los actos y por cuya justificación la persona adquiere verdadera y auténtica personalidad. No hay acto humano, para que sea conforme a la naturaleza del hombre o a su unidad sustancial, que no esté debidamente dirigido a ese bien último.
Teorías:

a) Teoría de la Identidad: El derecho y la moral son dos círculos superpuestos con el mismo centro y el mismo radio cuyas áreas se confunden. Esta opinión prevaleció en los pueblos antiguos que englobaban en un conjunto al derecho, la moral y la religión.

b) Teoría de la dependencia total: La moral se extiende a todos los actos de la vida del hombre, mientras que el derecho abarca solamente aquella que se da en una relación de alteridad. Todo el derecho está dentro de la moral. Esta es la propuesta de Santo Tomás de Aquino en la cual la moral tiene por objeto todas las virtudes y el derecho sólo la justicia. El derecho es la especie dentro del género moral.

c) Teoría de la Independencia: Derecho y moral son dos líneas paralelas que nunca se unen. Se fundamenta principalmente en que el derecho está dotado de coerción y actúa en el foro externo de la persona humana, la moral, por el contrario, actúa en el foro interno y no está dotada de coactividad. Postura de Kant.

d) Teoría de la dependencia parcial: Se establece que hay una zona en que la moral y el derecho se confunden, pero hay vastos sectores en que ambas disciplinas se separan. El derecho depende de la moral en sus materias básicas, en sus principios fundamentales. Si en el orden jurídico se permitiese robar o matar sin que concurriesen las causales de justificación, será evidente que tal norma repugna a la moral y que tales conductas no pueden ser consideradas como jurídicas, no responden de ninguna manera a las exigencias del derecho ni de la justicia. En el orden moral no se da una coactividad y coercibilidad externa como en el derecho, sino que existe la conciencia moral que no solo testifica sino que obliga y juzga.
Continuando con este marco de diferencias y posibles similitudes en el actuar del derecho y la moral debemos destacar otras notas como las siguientes:
a) Politicidad y no Politicidad: En el caso del derecho, éste se ordena al bien común de la sociedad política, bien en general. La moral tiene por finalidad propia el bien perfectivo e integral de cada hombre, por cierto le interesa el bien de la sociedad política en la medida que perfecciona a cada hombre.

b) Objetividad y Subjetividad: Lo que interesa al derecho es que el otro tenga efectivamente lo suyo, que la conducta jurídicamente debida se cumpla, independientemente de la intención de la persona que obra. A la moral le interesa no sólo que la conducta buena se cumpla sino que además, quien la realiza esté animado por la intención virtuosa, de lo contrario dicha obra no perfecciona a quien la practica.

c) Coactividad e Incoactividad: Toda norma legal debe tener un fundamento en la ley moral, no hay una norma moral que diga que tres testigos son suficientes para probar tal o cual cuestión pero si hay normas morales que condenan exigencias desequilibradas y arbitrarias, con lo cual sea ley sustantiva o adjetiva hay dependencia de estas con la ley moral.
Conclusiones
Impulsar al hombre a la acción u obstruirle la vía y desentenderse de las normas morales a las que está esencialmente sometida su actividad, equivaldría a querer manejar un instrumento sin considerar su estructura.

Uno de los atributos trascendentales del ser es la unidad. El ser es uno, donde se sigue que en lo uno se da lo diverso, lo cual no se explica sin la idea de lo uno.

En el hombre esa unidad está dada por la diversidad de cuerpo, materia y espíritu; cuantitativa y divisible es la materia a la vez que inmaterial e indivisible es el alma, generada la primera en cuanto al cuerpo y creada en cuanto al alma. Por razón del alma que es subsistente el individuo es persona. El alma se presenta como forma, lo cual le da la característica de poder ser “humano”, además de la capacidad que tiene este ser humano de conocerse así mismo que no será otro conocimiento que el de su propia forma. El hombre participa del orden universal al conocer su forma intrínseca de participación, luego el acto humano debe ser dirigido por dicha forma a fin de participar en acto lo que en el conocimiento participa en potencia. La moral es una conducta dirigida al bien en sí, bien que justifica el acto. Este es un bien único y último. Todos los actos humanos se dirigen hacia este bien último siempre y cuando sean actos que se condigan con la naturaleza del hombre.
En cuanto al orden moral, este regula la voluntad individual con relación a su último fin, vale decir al Bien Supremo o Bien en sí. Este orden se constituye por cuatro causas metafísicas. El orden moral es la causa ejemplar del derecho por la íntima conexión de cada una de las causas de la moral con las del derecho, demostrándose así por estas conexiones que el derecho es un orden ético referido a la conducta social.

Las causas del derecho coinciden con las de la Moral a excepción de la causa formal. Respecto a esta última puede decirse que más bien una es inferida o consecuencia de la otra; la eficiencia de una voluntad justa en el orden moral es de este modo la forma constitutiva de la relación jurídica.

En efecto, si las causas del derecho proceden por inferencia de las de la Moral, el modelo o ejemplar que ha de guiarnos en la estructuración del orden jurídico, es y debe ser este otro orden de cuyas causas metafísicas depende.

La historia y la experiencia demuestran con evidencia que las normas jurídicas (causa eficiente del derecho) si no están fundadas en la moral, el caos (anarquía o despotismo) sustituye al orden jurídico. Cuando decimos que no están fundadas, marcamos precisamente, que el orden jurídico no está inspirado en su modelo específico, en su arquetipo correspondiente.