domingo, 26 de septiembre de 2010

El Principio de Maximización

El principio utilitarista no puede ser derivado de la experiencia, sino que, a semejanza de otros principios éticos, es un postulado metafísico basado en la intuición. Pero si se parte de la premisa de que el placer es lo intrínsecamente bueno y de que debe darse la misma consideración al placer de los demás y al propio, la elección se reduce a un cálculo puramente racional.

Pero este cálculo que pareciera ser puramente racional puede dejar de serlo cuando en la decisión que voy a adoptar hay otras circunstancias que tipifican mi elección. Por ejemplo: Si yo estoy extremadamente hambriento, hace mucho tiempo que no como considerando también que me gusta una banda de rock internacional que viene a la Argentina justo este año y no se si volverá de nuevo ¿Cuál será mi elección si me ofrecen una buena porción de alimento y la posibilidad de ver el show de la banda que me gusta?, es lógico que la circunstancia de estar hambriento afecta esta cuantificación de placeres, ya que no elijo comer porque sea más placentero para mí, sino porque lo necesito sino muero.

Parecería ser que la mejor manera de cuantificar los placeres es partiendo del supuesto que no tenga necesidad por una en especial así puedo adoptar una decisión libre sin estar forzado por una carencia que en el momento de elegir poseo.

La situación verdadera es que estamos movidos por muchas necesidades y consideraciones diferentes que se enfrentan y luchan en un proceso irracional de motivación.

El principio utilitarista es inaplicable en situaciones de conducta donde compiten un número de necesidades cualitativamente diferentes.