viernes, 1 de octubre de 2010

Algunos aspectos sobre la causalidad y el orden moral como superior al orden jurídico


La Causa Eficiente en el orden humano no obra ciegamente como obran las causas naturales en los seres inorgánicos y en los orgánicos. Por consiguiente para que esta causa eficiente obre inteligentemente sobre las potencias del ser, ella ha de obrar en cada caso, sirviéndose de un modelo (causa ejemplar) que sea de la especie del fin que desea conseguir y no cualquier tipo de modelo.

En el orden jurídico el fin que se busca es el bien común, luego es necesario que la norma o ley, causa eficiente del derecho obre en el sentido de lo justo en cada caso, inspirándose en un modelo de conducta que sea de la especie del fin que se busca.

La acción eficiente de la norma debe inspirarse, o mejor, tratar de imitar un tipo de orden, no jurídico por cuanto éste es el que se trata de elaborar, sino de un orden preexistente al jurídico y que, a la vez, sea de su especie. Debemos buscar otro orden con relación al bien en si, superior al de la comunidad social, por ser él jerárquicamente modelo en cuanto a un orden inferior que le está sometido, cual es, el orden social. En este sentido el fin del derecho no es el orden, sino el bien común o el bienestar común que resulta del orden jurídico. Por ello, el fin se constituye en la causa extrínseca del derecho. El bien común se logra en consecuencia por el orden jurídico es decir por la conducta conforme a la justicia. En consecuencia el orden es el medio necesario para este Bien. Pero el orden jurídico es lo que se pretende realizar, luego este orden no puede servir de modelo desde que aún no lo conocemos. Debe, pues, existir otro orden que sea de la especie del jurídico, pero a la vez superior a él para que pueda constituir un arquetipo; tal el orden moral.