domingo, 21 de febrero de 2010

Sobre las personas y los dedicticios


Referente al derecho de las personas, la división más amplia es esta: todos los hombres o son libres o son esclavos.

Por otro lado, entre los hombres libres unos son ingenuos y otros son libertos.

Son ingenuos aquellos que han nacido libres; en cambio, son libertos los que, sometidos a una justa esclavitud han sido manumitidos.

Por otra parte, los libertos se dividen en tres clases: los ciudadanos romano, los latinos y los dedicticios. 

La ley Aelia Sentia dispone que los esclavos que han sido encadenados por sus "domini" a título de pena, así como también aquellos que han sido estigmatizados con la marca, aquellos a quienes por sospechas de infracción se los ha sometido a tormentos y han sido reconocidos culpables, aquellos que han sido entregados para combatir con armas contra las bestias feroces o, en fin, han sido aprisionados o destinados a los juegos del circo, y posteriormente han sido manumitidos por su propio dueño o un tercero, se convierten en hombres libres que están en la misma condición que los peregrinos dedicticios.

Son llamados peregrinos dedicticios aquellos que habiendo alguna vez aceptado tomar las armas contra el pueblo romano, fueron vencidos y se rindieron a discresión.

El escalvo se convierte en ciudadano Romano cuando concurren las tres condiciones siguientes, a saber: ser mayor de 30 años, que su "dominus" haya tenido sobre él el dominio quiritario (ex iure Quiritum dominum) y que haya sido manumitido por un modo justo y legítimo, es decir, por vindicta, por censo o por testamento; pero si faltare alguna de estas condiciones, el esclavo se convertirá en Latino. 

También el escalvo menor de 30 años de edad puede llegar  a ser ciudadano Romano si su "dominus", que no era solvente, los manumite por testamento y lo instituye heredero (sin excluir a ningún otro heredero; esto también está dispuesto por la ley Aelia Sentia)-.

En cuanto a aquellos que se cuentan en el número de los dedicticios, bajo ningún título pueden adquirir algo por testamento, tal como sucede con cualquier extranjero libre y, además, según la opinión que ha prevalecido, tampoco pueden hacer testamento.

Por consiguiente, la peor especie de libertad es la de aquellos que se cuentan en el número de los dedicticios; ninguna ley, ningún senadoconsulto, ninguna constitución imperial les permite lograr el acceso a la ciudadanía Romana. 

Más aún, no les está permitido habitar en Roma, ni en un radio de cien millas alrededor de la ciudad, y si contravinieran esta prohibición, a ellos mismos y a sus bienes se los vende públicamente. La venta se debe realizar con la condición de que no han de servir como esclavos ni en la ciudad de Roma ni en un radio de cien millas, ni deben jamás ser manumitidos; y si fueran manumitidos, se convierten en esclavos del "populus" Romano. Todas estas disposiciones están contenidas en la ley Aelia Sentia.  

Sobre las Institutas de Gayo


Esta obra de Gayo tiene un valor especialmente didáctico. Muchas afirmaciones hay en torno a la forma de su gestación. Desde afirmar que consistirían en meros apuntes de estudiantes quienes habrían inmortalizado las clases de su profesor, o bien que el mismo Gayo fuera con el paso del tiempo escribiendo en forma paulatina los contenidos de las institutas, o bien que los alumnos las hubiesen escrito para luego ser entregadas a su profesor para que este las recopile. 

El método, conocido por todos, consistía en la división en personas, cosas y acciones ya que de estos tópicos está relacionado el derecho en su totalidad.

En cuanto a las influencias en el pensamiento de este jurisconsulto, no podemos dejar de mencionar la especial preocupación e importancia brindada al derecho natural. Para Honoré había una especial influencia socrática en la forma de encarar y resolver problemas planteados. Se suma la influencia estoica, aristotélica a la hora considerar la naturalis ratio.

Muchas de las consideraciones de Gayo serán tratadas en forma aisladas respetando aquella recomendación que hiciera De Zulueta ante el pedido de un consejo a la hora de estudiar Derecho Romano: Una recomendación es imprescindible... Lea a Gayo.

Fuente para el estudio de las Institutas: Institutas de Gayo. Texto Traducido, Notas e Introducción por Alfredo Di Pietro. Quinta Edición. Editorial Abeledo Perrot. Buenos Aires. 1997.


Sobre Gayo


Se sabe poco sobre su vida, pero no se puede negar que habría sido un gran jurisconsulto quien aunque no haya gozado del Ius Publice Respondedi, fue mencionado en la Ley de Citas (año 426) confiriendo a sus escritos valor imperativo para los jueces compartiendo dicha distinción con aquellos jurisconsultos que si gozaban del derecho antes mencioando.

Si lo tenemos que ubicar en un contexto temporal, aceptado es afirmar que su siglo habría sido el II de nuestra era, utilizando como variable para sostener tal afirmación, los nombres de los emperadores que se mencionan en las citas.

Hay autores como Longinescu que sostienen que Gayo no habría existido en realidad, y que los párrafos que se le atribuyen pertenecerían a Gaius Cassius Longinus, uno de los pilares de la escuela de los Sabinianos.

Otra discusión en torno a la figura de Gayo versa sobre si éste habría sido romano o provinciano y quienes adhieren a ésta ultima postura le atribuyen más específicamente ser oriundo de una provincia helenística. Situación esta que permitiría explicar porque Gayo no gozaba del ius publice respondedi. Según Honoré Gaius más que un provinciano que fue a Roma, es un romano que fue a provincias.

sábado, 13 de febrero de 2010

Ponencias presentadas en el XVII Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano de la República Argentina: Homenaje al Dr. Luís Rodolfo Arguello (2005)


XVII Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano de la República Argentina: Homenaje al Dr. Luís Rodolfo Arguello .

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Ponencias presentadas en el XIV Congreso Latinoamericano de Derecho Romano (2004)


Ponencias del XIV Congreso Latinoamericano de Derecho Romano que tuvo lugar los días 15, 16 y 17 de Septiembre de 2004 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

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Ponencias presentadas en el XVI Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano celebrado en Córdoba (2003)


Ponencias presentadas por los Profesores en el XVI Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano que tuvo lugar en la Ciudad de Córdoba Capital en la Universidad Nacional de Córdoba durante los días 22 a 24 de Mayo del año 2003.

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viernes, 12 de febrero de 2010

Pensamientos de Marco Aurelio - III


En su mayor parte, las cosas que el vulgo sin ilustración admira se reducen a los objetos más comunes que le llaman la atención por sus propiedades constitutivas o vegetativas, como las piedras, la madera, el bosque, las higueras, las viñas, los olivos. Los seres algo más cultos se interesan por los animales; por ejemplo, por el ganado, por los grandes rebaños. Los individuos todavía más ilustres aprecian los seres dotados de razón, aunque no siempre de razón universal, sino más bien de esa facultad que les hace aptos para las artes o para una industria cualquiera, o del mismo modo desean poseer una multitud de esclavos sin más objeto que su número. Pero el que aprecia la inteligencia suprema, la razón que gobierna al mundo y al género humano, no se preocupa de lo demás; únicamente procura coordinar todas sus afecciones y sus movimientos con lo que le exigen esa razón universal y el interés de la sociedad, y ayuda a sus semejantes a obrar como él.

"Bases de la Masonería en la Antigua Roma" en el Puesto 1° de lectura en sitio especializado


Con mucha satisfacción y siendo un detalle no menor, me alegra la repercusión que ha tenido "Bases de la Masonería en la Antigua Roma" logrando en el día de la fecha encabezar el Top 10° de Artículos logrando el 1° lugar (Popular Pages Today) en el sitio especializado de Rumania "Diario Masónico", el cual puede leerse a través del siguiente link:

http://diariomasonico.blogspot.com/2010/02/bases-de-la-masoneria-en-la-antigua.html 

viernes, 5 de febrero de 2010

Pensamientos de Marco Aurelio - II


Cuando cumples con tu deber no hagas caso si tienes frío o calor, si tienes necesidad o no de dormir, si te aplauden o te critican, y si corres algún peligro o vas a morir. El hecho de morir es un acto de la vida, y tanto éste como en los demás, lo esencial es hacer bien lo que se está haciendo.

Examina bien todas las cosas y procura no equivocarte ni en su cualidad propia ni en su verdadero valor.

La sabiduría que gobierna el mundo conoce su propia naturaleza, sabe perfectamente lo que hace y lo que ejecuta.

Cuando bajo el imperio de las circunstancias experimentes involuntariamente una especie de trastorno vuelve en ti mismo urgente y sobre todo no interrumpas la marcha de tu conducta más de lo necesario. Cuanto más constantemente recobres tu conducta tanto más dueño te harás de ella.

El Tiempo Libre en la Antigua Roma


En toda civilización y en toda época, siempre un tema a tener en cuenta, es el hecho de buscar una idea o una actividad para ocupar el tiempo libre.

Las actividades nocturnas eran prácticamente impensadas debido a la oscuridad de las calles y la inseguridad de las mismas. Motivo por el cual el día finalizaba temprano, en vísperas a la cena, al caer la luz natural. Similar a los tiempos que corren, una solución era tomar un baño termal, donde la clase social no era un obstáculo para poder disfrutar de dicho momento de relajación y esparcimiento. Una particularidad es que los trajes de baño de las mujeres eran similares a los de la actualidad y se conformaban por un sostén o fascia pectoralis y braga o subligar, un conjunto semejante al bikini.

Un baño en las aguas termales tenía distintas fases, habiendo inclusive competiciones tales como el trigon o el harpastum.

Las termas además tenían libros y salas de lectura, espacios para juegos de mesa o bien para comer algo.

En fin era un espacio más que especial para hablar de negocios o de política y porque no de deportes.

Otro espacio es integrado por los centros de espectáculos tales como el circo y el anfiteatro. Al igual que sucede en la actualidad, el rol principal de los espectáculos públicos era entre otras cosas distraer la atención del pueblo para quitar espacios a la reflexión.

Algunas de las atracciones de los circos eran las carreras de carros.

En los anfiteatros se llevaban a cabo las luchas de los gladiadores quienes se dividían en secutores, oplomachi, provocatores, retiarii, murmillones y thraces.

Otro tipo de espectáculos lo constituían las exhibiciones de animales domesticados, parodias de las venationes, con caza de conejos a cargo de enanos, presentaciones de malabaristas, acróbatas e ilusionistas, representaciones de cuentos populares.

En cuanto a las competiciones atléticas y las exhibiciones gimnásticas las mismas eran consideradas inmorales.

Continuando con las atracciones podemos agregar las batallas navales, y los espectáculos teatrales basados en el mimo.

Fuente recomendada con ilustraciones: Grandes Civilizaciones del Pasado. Roma Antigua. Anna María Liberati y Fabio Bourbon. Ediciones Folio S.A. 2005.

El Trabajo de los Hombres Libres en la Antigua Roma - Un espejo de la actual realidad Argentina


Conocido es que la actividad por excelencia era la agraria y pastoril. Pero aspectos de suma importancia que de alguna manera condicionaron el futuro de Roma culminando con el derrumbe del Imperio no dejan de ser sorprendentes a la hora de tratarlas y compararlas con la realidad económica que nuestro país presenta hoy en día.

Roma presentaba un comercio incipiente y limitado. Donde la figura del comerciante era mal vista ya que obtenía un lucro a través de la especulación, comprando mercadería más barata para revenderla a un precio más costoso. Quedando en segundo plano el verdadero valor que debe tener la obra del productor y no así su mera especulación.

El ciudadano romano tenía aversión por toda actividad manual, en realidad hoy en día hay aversión por todo lo que implique trabajar.

Muchas labores manuales no eran bien vistas por la sociedad motivo por el cual muchas de ellas estaban reservadas a los esclavos o los libertos.

La industria romana era preferentemente artesanal con un destino de las mercaderías netamente regional.

Los artesanos conformaban desde muy antiguo gremios, cuya creación se atribuye sin lugar a dudas a Numa Pompilio. Estos gremiso tenían una misión y/o función totalmente distinta a la que observamos en la actualidad.

He ahora donde empiezan a notarse algunos factores que generan preocupación, sobre todo si conociendo el resultado buscamos aprender de la historia para no cometer los errores del pasado:

A finales de la República, por causa de las numerosas guerras, Roma se vio plagada de esclavos que aumentaron sensiblemente el número de individuos más allá de la propia capacidad de manejo de los mismos por parte del Estado.

Estos esclavos, vendían su mano de obra "relativamente barata" logrando constituirse en la mano de obra por excelencia en distintos ámbitos disminuyendo la demanda laboral para el resto de los habitantes

Ante esta circunstancia: ¿Qué pasó con el trabajo de los hombres libres?

Si duda, se convirtieron en una masa amorfa y desocupada. Aquello que burdamente se dice populacho, al cual no solamente había que contener sino alimentar con repartos gratuitos de trigo, constituyendo un gasto público de notable importancia y muy sensible a la economía del Estado.

Luego al proliferar las manumisiones, esos esclavos, pasaban a ser ciudadanos, y como los ciudadanos estaban desocupados, aumentaba sensiblemente dicho número.

Para variar, y siempre en perjuicio de la estabilidad del estado, esos desocupados concurrían a solicitar y demandar subvenciones estatales.

No cabe dudas que el problema de la economía era realmente grave a causa del excesivo gasto público. Gasto que carecía de una retroalimentación, ya que era totalmente improductivo, porque esa masa amorfa, similares a las que vivenciamos en la actualidad, sólo recibían dinero en forma gratuita y sin contribuir en nada al Estado.

No hubo otra solución posible que paliar dicha situación a través del uso del ejército, es decir, buscando incorporar a esa masa al ejército para servir de alguna forma para algo (como contraprestación) a Roma.

Como resultado final, surgido en forma paulatina ante la imposibilidad de poder afrontar semejante gasto público devino una inflación de gran escala, la cual vino acompañada de constantes conflictos sociales.

Recordemos como Diocleciano buscó paliar los efectos de la inflación dictando en el año 301 d. J. C. el edicto del máximo o ley de precios máximos con penas severas para evitar que se disparen los precios de bienes y servicios.

Un ejército desarticulado y carente de servir al Estado, una sociedad quebrada y desocupada imposibilitada por voluntad y a veces por obligación, de poder hacer algo por Roma; en fin un rechazo rotundo a toda forma de trabajo, individuos que solo viven por el trigo y por sobre todas las cosas, por el juego (pan y circo).

y Roma...

El derrumbe del Imperio de Roma fue ni más ni menos que la crónica de un final anunciado.

y Argentina...

Quizás aquí sea otra historia... o tal vez el final sea el que poco a poco se fue anunciando.

Pensamientos de Marco Aurelio - I


Por la mañana, cuando tengas pereza de levantarte, reflexiona de este modo: "Tengo que trabajar y cumplir mi deber como hombre; por eso es preciso que me levante. ¿Acaso he de ir contra mi voluntad a las ocupaciones a que debo entregarme en este mundo, y para las cuales he sido criado? ¿He nacido quizá únicamente para permanecer envuelto entre mantas al dulce calor del lecho?

-"Bien, pero esto es más agradable", dirás tú.

Luego, ¿has recibido el ser sólo para disfrutar de los placeres o para trabajar y hacer algo útil? ¿No ves cómo las plantas, los pájaros, las hormigas, las arañas, las abejas, se entregan a sus tareas para contribuir por su parte a la perfecta armonía del mundo? ¡Y tú te niegas a cumplir tus deberes como hombre y eludes el trabajo que la naturaleza te prescribe!

- "Sí, pero es necesario también el descanso", dirás todavía.

No cabe duda. La naturaleza ha puesto límites sin embargo a esta necesidad, como los ha puesto a las de comer y beber. Pero tú traspasas estos límites y vas más allá de la necesidad, mientras que en lo referente al trabajo obras de otro modo y no haces ni siquiera lo necesario. Y es que no te aprecias a ti mismo, porque si supieras apreciarte harías con gusto lo que tu naturaleza te ordena. Los artistas que tienen pasión por su arte consagran toda su vida a la obra y se privan de baños y alimentos. ¿Acaso haces tú tanto caso de tu naturaleza como un cincelador de su industria, o un pantomimo de su juego, un avaro de su dinero o un petimetre de lo que halaga su vanidad? Cuando éstos se interesan por algo, no piensan ni en comer ni en dormir, sino en llevar a buen término lo que les apasiona. ¿Tú achacas menos importancia a los actos de un ser sociable, y los encuentras menos dignos de tus cuidados?

En tu dignidad está el hacer y decir siempre lo que conviene a tu naturaleza. No te arredres nunca ante los juicios o las calumnias de otro. Si lo que has de hacer o decir es bueno, no creas que es indigno de ti.

He aquí dos razones por las cuales debes aceptar voluntariamente lo que te sucede: la primera porque ha sido destino para ti, coordinado para t, y que te pertenece de cierto modo por estar urdido allá arriba a tu existencia por una relación de causas que desconoces; y la segunda, porque lo que corresponde a cada uno en particular contribuye al éxito de las miras del ser superior que gobierna todas las cosas, dando a éstas perfección y consistencia.