miércoles, 30 de junio de 2010

Presentación del Supremo Consejo Hermético 33° en México

El pasado 26 de junio de 2010, se presentó en la ciudad de San Luis Potosí (breve aunque histórica capital de los EE.UU. Mexicanos), el Supremo Consejo Hermético del 33° grado y último del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en México. El magno organismo masónico de carácter mixto e internacional - ya que incluye miembros extranjeros - quedó conformado de la siguiente manera:

- Muy Poderoso Soberano Gran Comendador - IL:. y Pod:. H:. Pedro Solares Contreras 33°
- Soberano Teniente Gran Comendador - IL:. y Pod:. H:. Gregorio Palafox Palafox 33°
- Gran Ministro de Estado - IL:. y Pod:. H:. Flavio González Azuara 33°
- Gran Secretario General y Guarda Sellos - IL:. y Pod:. Hna:. Natalia Luna López 33°
- Gran Orador - IL:. y Pod.. H:. Carlos Ontiveros Escobedo 33°
- Gran Tesorero - IL:. y Pod:. Hna:. Virginia Rodríguez Méndez 33°
- Gran Diputado - IL:. y Pod.. H:. Ernesto Candelario Escobar 33°
- Gran Hospitalario - IL:. y Pod:. Hna:. Isabel Aquino Concha 33°
- Gran Capitán de Guardias - IL:. y Pod:. Hna:. Emilia Galván Juárez 33°
- Gran Maestro de Ceremonias - IL:. y Pod:. H:. Oscar Eduardo Diliz Pérez 33°
- Gran Porta Estandarte - IL:. y Pod:. H:. José de Jesús Torres García 33°
- Gran Instructor - IL:. y Pod:. H:. Fernando Nemer Quiroz 33°
- Gran Canciller - IL.. y Pod:. H:. Fernando Durán Contreras 33°
- Gran Guarda Templo externo - IL:. y Pod:. H:. Juan José Cruz Mendoza 33°
- Gran Guarda Templo interno - IL:. y Pod:. Hna:. Malena A. Guastella 33°
- Gran Canciller para Sud - América - IL:. y Pod:. H:. Máximo E. Calderón 33°


En la oportunidad, se entregaron también Cartas Patente a los M:.RR:.HH:.

Carlos Ontiveros Escobedo: Gran Comendador del Sob:. Consistorio Kadosch "Antonio Gerard y Zubbia" con sede en los Valles de San Luis Potosí, SLP, México.

Emilia Galván Juárez: Gran Comendador del Sob:. Consistorio Kadosch "Génesis" con sede en los Valles de Colima, COL, México.

Juan J. Cruz Mendoza: Gran Comendador del Sob:. Consistorio Kadosch "Aura Dorada" con sede en los Valles de Oaxaca, OAX, México.

Máximo E. Calderón: Gran Comendador del Sob:. Consistorio Kadosch "Adytum" con sede en los Valles de Córdoba, República Argentina.

Fuente: http://granoriente.ning.com/

lunes, 21 de junio de 2010

La quiebra en el Fideicomiso - Ponencia presentada en el VI Congreso Argentino de Derecho Concursal y IV Congreso Iberoamericano sobre la Insolvencia - Rosario 27, 28 y 29 de Septiembre de 2006 - Universidad Nacional de Rosario

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La obligación de los jueces de pagar el impuesto a las ganancias - Foro de Córdoba - Año XVII, N° 111, 2006, páginas 71 a 101

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http://sites.google.com/site/derechoromanoucc/obligacion-de-los-jueces-de-pagar-el-impuesto-a-las-ganancias-2


Revista de la Asociación de Derecho Romano de la República Argentina - Volúmen II



XII Encuentro Nacional de Profesores de Derecho Romano - Homenaje al Dr. Luis Rodolfo Arguello - Facultad de Derecho y Ciencias Sociales - General Roca - Octubre de 2005

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http://sites.google.com/site/derechoromanoucc/la-ley-rogada-como-antecedente-del-referendum

http://sites.google.com/site/derechoromanoucc/xvii-encuentro-nacional-de-profesores-de-derecho-romano-de-la-republica-argentina-homenaje-al-dr-luis-rodolfo-arguello-1



domingo, 20 de junio de 2010

George Washington Masonic National Memorial (Monumento Nacional Masónico en memoria de George Washington) - Iniciado en la Logia Fredricksburg 4 de Virginia









Fuente: http://dailyjuez.com/


La indiferencia del doble título. ¿Por qué no se considera el título de escribano (título de grado) en el Poder Judicial?

En una cultura del "papel" o del "certificado" donde juntar cada vez más antecedentes parece ser el requisito esencial para poder empezar a proyectar un concurso de cargos, surge una anomalía o una paradoja que consisten en la indiferencia que se presenta en muchos casos ante la especial circunstancia del doble título. En este caso y atento al mundo que nos incumbe, el jurídico, pocos son los casos de abogados que cuentan además con el título de escribano. Por tal motivo presupuestariamente o desde una paradigama económico de la escasez, el esfuerzo monetario cuantificado en pesos sería ínfimo. Ahora bien, debería pagarse ese título de escribano, al igual que es pagado el de abogado en el caso puntual de los empleados del Poder Judicial? y siguiendo con este razonamiento... Debería pagarse el título de escribano a los Funcionarios del Poder Judicial, ya que el título de abogado es requisito esencial para aspirar al cargo?
Si bien por un lado se quiere fomentar la constante capacitación de los integrantes y de los obrantes de la justicia, por otro lado ese segundo título, tan importante (ya que no es un certificado común, sino ni más ni menos que un título de grado más) pasa totalmente desapercibido y no recibe el mismo tratamiento que el de abogado, cuando las esferas de actuación y materias comprendidas corresponden al mismo universo. En una cultura en retroceso, a veces parece ser una estigma gozar de méritos académicos e incluso en algunos ámbitos simpre se da la pregunta: ¿Para qué tantos títulos... de que te sirven? Y la verdad que tienen razón, en el Poder Judicial y en algunas instancias, tantos títulos parece que no sirven para nada.
No menor es tener presente siempre una frase: "Una práctica sin teoría... es una práctica vacía". Se puede ser el mejor de los prácticos, como aquella famosa disputa entre Savigny y Rudolf Von Ihering, donde éste último en su obra Bromas y Veras en la Jusrisprudencia pinta deliciosamente el cielo al que van los teóricos y el cielo destinado a los prácticos; pero en una discusión, al mejor uso de un argumento de autoridad, los títulos hablan por si mismos, porque no vienen solos, implican constancia, sacrificio y dedicación, entonces deben ser tratados como tales y pagados como tales. No es una recomendación ni un reclamo, es sólo un "acto justo".

Nota a Fallo: Inconstitucionalidad del Art. 259 del Código Civil Argentino

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http://sites.google.com/site/derechoromanoucc/inconstitucionalidad-del-art-259-del-codigo-civil-argentino

sábado, 19 de junio de 2010

Giuseppe Mazzini. Entre la Masonería y Los Carbonarios

Giuseppe Mazzini habría alcanzado el grado 33° de la masonería italiana en la Universidad de Génova y, al igual que muchos illuminati franceses, promovió a los italianos para que mantuvieran una dobe militancia integrándose en la organización de "Los Carbonarios". La meta (declarada en 1818) de esta organización o sociedad era la aniquilación del catolicismo en primer lugar y, en último término, de todo el cristianismo, gozando de gran popularidad en el mundo rural, francés e italiano durante los años siguientes.
Siguiendo al autor Paul H. Koch (Illuminati. Los secretos de la secta más temida por la Iglesia Católica) el origen del Carbonarismo se encuentra en los bosques del jura. Al igual que la masonería clásica nació entre los gremios de constructores medievales, las sectas carbonarias fueron en un principio grupos de trabajadores y artesanos que se llamaban a sí mismos la Hermandad de los Buenos Primos y que se dedicaban en su mayoría a elaborar carbón vegetal a partir de la tala de árboles. Su precedente más conocido fue la Orden de los Cortadores, cuyos ritos esotéricos, practicados por los leñadores del Borbonesado, fueron trasladados a París como un exotismo rural por un caballero francés llamado Beauchaine. Durante el siglo XIX, la infiltración en los carbonarios de diversos refugiados políticos, entre ellos masones e illuminados, acabó poniendo también esta organización en la órbita de las sociedades controladas por los herederos de Adam Weishaupt.
Muchas de las ceremonias de los carbonarios, cuyas logias compuestas por diez miembros se llamaron en principio Bosques Jurásicos y posteriormente pasaron a ser Ventas, se desarrollaban en el interior de los bosques, donde los asistentes se sentaban sobre troncos, y los instrumentos del trabajo del leñador sustituían a los del constructor. En lugar de escuadra y compás, los carbonarios utilizaban el hacha y la sierra.

Fuente: Paul H. Koch. Illuminati. Los Secretos de la Secta más temida por la Iglesia Católica. Editorial Planeta. Barcelona, España. 2004.

Algunas frases de José Saramago

"Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay"

"Los derechos humanos son incompatibles con la globalización económica, porque todos estamos controlados"

"Dios y el demonio no están en el cielo y el infierno, sino en nuestra cabeza. Creamos a Dios y nos esclavizamos".

Fuente: La Voz del Interior, páginas 2 a 7 sumplemento Vos.

Adiós a Saramago

Allá por el año 2008 José Saramago dijo que deseaba ser recordado por una frase de su novela "Ensayo sobre la ceguera", en un escena en la que un perro bebe de las lágrimas de una mujer. Entrevistado para un diario público el mismo manifestó: "ese es uno de los momentos más bellos de mi obra y me gustaría ser recordado como el escritor que creó el personaje del perro de las lágrimas". "Lo digo por primera vez, por si en el futuro alguien busca al escritor que dejó ese pasaje en su obra. Es el mensaje de la compasión, de la mujer que intenta salvar al grupo donde está su esposo y el perro se aproxima a un ser humano y, como no puede hacer más nada, bebe de sus lágrimas"

''Ante la Ley'' - Franz Kafka

Ante las puertas de la ley hay un guardián. Un campesino se llega hasta ese guardián y le pide que le deje entrar. Pero el guardián contesta que de momento no puede dejarlo pasar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde se lo permitirá.
- Es posible - dice el guardián -, pero ahora no.
La puerta de la ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el campesino se inclina para atisbar el interior. El guardián lo ve, se ríe y le dice:
- Si tantas ganas tienes - intenta entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón hay otros tantos guardianes, cada uno más poderoso que el anterior. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo soportar su vista.
El campesino no había imaginado tales dificultades; pero el imponente aspecto del guardián, con su pelliza, su nariz grande y aguileña, su larga bárba de tártaro, rala y negra, le convencen de que es mejor que espere. El guardián le da un banquito y le permite sentarse a un lado de la puerta. Allí espera días y años. Intenta entrar un sinfín de veces y suplica sin cesar al guardián. Con frecuencia, el guardián mantiene con él breves conversaciones, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y al final siempre le dice que no todavía no puede dejarlo entrar. El campesino, que ha llevado consigo muchas cosas para el viaje, lo ofrece todo, aun lo más valioso, para sobornar al guardián. Éste acepta los obsequios, pero le dice:
- Lo acepto para que no pienses que has omitido algún esfuerzo.
Durante largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años abiertamente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo entre murmullos. Se vuelve como un niño, y como en su larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, ruega a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz o si sólo le engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que brota inextinguible de la puerta de la ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte endurece su cuerpo. El guardián tiene que agacharse mucho para hablar con él, porque la diferencia de estatura entre ambos ha aumentado con el tiempo.
- ¿Qué quieres ahora - pregunta el guardián -. Eres insaciable.
- Todos se esfuerzan por llegar a la ley - dice el hombre -; ¿cómo se explica, pues, que durante tantos años sólo yo intentara entrar?
El guardián comprende que el hombre va a morir y, para asegurarse de que oye sus palabras, le dice al oído con voz atronadora:
- Nadie podía intentarlo, porque esta puerta estaba reservada solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

miércoles, 16 de junio de 2010

Nueva publicación: "El bonorum emptor como antecedente del cramdown (salvataje) del art. 48 de la Ley 24.522


Publicado en la Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Córdoba (U.C.C.) N° 2 Volumen II, página 195 a 204, Editorial EDUCC, Córdoba.-






sábado, 12 de junio de 2010

El Concepto de la Corrupción Política

El estudio del fenómeno de la corrupción suele ser enfocado desde dos perspectivas que dificultan su comprensión y condicionan su precisión conceptual.

Una de ellas es la “perspectiva de la modernización”; la corrupción sería un fenómeno propio de regímenes políticos no evolucionados, es decir, que cuanto mayor sea el grado de desarrollo o de modernización de una sociedad política, tanto menor habrá de ser el grado de corrupción.

Pero evidentemente la realidad cotidiana de los países altamente industrializados ha puesto de manifiesto la falsedad de esta tesis.

La segunda perspectiva es la “perspectiva de la moralidad”. Ella es parcialmente verdadera pero tiende o bien a establecer una relación empíricamente dudosa entre coacción y corrupción o bien a considerar que todos los casos de corrupción son moralmente reprochables.

El soborno es una vergüenza universal.

El concepto de corrupción está lógicamente vinculado con el sistema normativo (sistema normativo relevante)-.

En los actos de corrupción interviene siempre un decisor.

En el caso de los cargos oficiales se impone a quienes lo detentan deberes institucionales o también llamados posicionales.

Los deberes posicionales deben ser distinguidos de los llamados deberes naturales. Estos valen para todos y con respecto a todos los individuos, sin que importe el papel social que ellos desempeñen. De estos deberes se ocupa la “moral natural”.

La moral que se ocupa de los deberes posicionales suele ser llamada “moral adquirida”.

El deber caería dentro del ámbito de la moral natural y sería equivalente a deber natural. La obligación, en cambio, correspondería al ámbito de la moral adquirida y sería el equivalente a deber posicional.

La corrupción es un delito o una infracción que implica la violación de alguna obligación por parte de un decisor.

Se puede corromper a un arquero de un equipo de fútbol para que no cumpla su obligación de defender el arco, a un juez para que viole su obligación de fallar imparcialmente y al guardián de un campo de concentración para que no cumpla las instrucciones de sus jefes.

El acto o actividad corrupto requiere, a más del decisor, la intervención de una o más personas, decisoras o no.

La corrupción es siempre una fuente adicional de ingresos o beneficios para quienes participan en ella.

En el caso del agente corrupto, estos beneficios son casi siempre de índole económica, pero no queda excluida la posibilidad de que ellos consistan en otro tipo de gratificaciones no directamente evaluables en dinero (beneficios extraposicionales)-.

Es posible distinguir dos tipos fundamentales de corrupción: “el soborno” y “la extorsión”; se soborna a un decisor cuando se le otorga un beneficio extraposicional para que viole su obligación y es extorsionado cuando se otorga a un decisor un beneficio extraposicional para que cumpla su obligación.

Definición de corrupción: Consiste en la violación de una obligación por parte de un decisor con el objeto de obtener un beneficio personal extraposicional de la persona que lo soborna o a quien extorsiona.

Pero también el sobornante y el extorsionado obtienen un beneficio.

Por lo que reelaborando la definición podemos decir que la corrupción consiste en la violación de una obligación por parte de un decisor con el objeto de obtener un beneficio personal extraposicional de la persona que lo soborna o a quien extorsiona, a cambio del otorgamiento de beneficios para el sobornante o el extorsionado, que superan los costos del soborno o del pago o servicio extorsionado.

La Justificación de "la pena"


El sufrimiento implícito en las penas es lo que ha movido a los filósofos y juristas a buscar una justificación moral de ella.

En primer medida la concepción utilitarista la pena promueve la felicidad general, haciendo que mediante las distintas funciones de la pena, en el futuro se cometan menos delitos, lo que constituye un beneficio social que puede compensar el sufrimiento implícito de la pena. Las desventajas de esta postura es que da lugar a imponer una pena a un inocente. No interesa retribuir el mal sino encontrar un culpable para lograr el efecto futuro de que con la pena no se delinca.

Para Kant, en cambio, prima la idea de retribución; la pena no se justifica como medio para minimizar los males sociales futuros, sino como respuesta a un mal pasado, cualesquiera que sean las consecuencias que esa pena puede tener. La desventaja es que se está castigando un mal con otro mal.

La solución ideal es combinar ambas posiciones.

Si alguien ejecuta libre y conscientemente un acto sabiendo que éste tiene como consecuencia normativa necesaria la pérdida de la inmunidad contra la pena de que los ciudadanos normalmente gozan, él consiente en perder tal inmunidad, o sea, en contraer responsabilidad penal. Este consentimiento es lo que nos permite justificar la imposición a alguien de una pena que satisface, además, la condición de ser un medio necesarios y eficaz de proteger a la sociedad contra males mayores a los involucrados en la misma pena. Como esta teoría consensual de la pena requiere conocimiento de que la responsabilidad penal es una consecuencia necesaria de una acción voluntaria, de ella se infiere la ilegitimidad de penar a un inocente, la exclusión de leyes retroactivas y la exigencia de conocimiento de los hechos y del derecho.

Las Causas de la Moral


a) Causa Material: La actividad humana constituye de por sí la forma potencial de la moralidad. Todo acto humano que sea libre y consciente es materia determinable para la moral. No son, pues, los actos del hombre meramente corpóreos, vegetativos, sensitivo o puramente mecánicos, sino aquellos actos propiamente humanos que están sometidos a los procesos de intelección, deliberación y decisión lo que pueden recibir intrínsecamente la forma de la moralidad.

b) Causa Formal: Los actos humanos son potencialmente morales aunque no todos lleguen a ser morales en acto, ya que el mal no está en las potencias del hombre sino en fuerzas extrínsecas que desvían dichas potencias de su acto propio. Todo movimiento de la voluntad tiende necesariamente al bien; la voluntad por naturaleza no puede tender al mal de la misma manera que el entendimiento no tiende al error sino a la verdad. He aquí la potencialidad humana; lo único innato en el hombre: su necesaria tendencia al bien y a la felicidad. La causa formal de la moralidad es el acto intrínseco determinante de una potencia anterior. La causa formal de la moralidad es la “dirección recta del acto”; la rectitud se mide por su mayor o menor conformidad con el fin último o Bien Supremo, que como se ha dicho, es, también, punto de partida. Aquello que hace la moralidad del acto o que lo determina o lo ordena como tal, es la causa formal.

c) Causa Eficiente: Es aquella fuerza o impulso que la misma voluntad posee para decidirse rectamente. Las virtudes constituyen la causa eficiente de la moralidad. Pero así como la virtud es hábito adquirido para el bien, la ley en sentido lato es, a su vez, causa extrínseca de dichos hábitos: quien obra en sentido de las leyes necesariamente adquiere el hábito de lo bueno toda vez que la ley para ser tal es ordenamiento de la razón que dirige el bien común. Por ello la causa eficiente de la moral es por antonomasia la ley. Toda ley ordena casualmente porque es de su naturaleza ordenar: las virtudes, por tanto, nacen en aquellos hombres gobernados y, por ende, habituados a la vida ordenada, es decir conforme a la justicia, madre y raíz madre y raíz de todas la otras virtudes.

d) Causa Final: En el orden moral el fin no puede ser otro que el bien en sí, el Bien Supremo. En el orden moral el fin no es la felicidad sino el Bien. Dios se constituye así en el fin natural de la conducta, la ilicitud de los medios definen la inmortalidad.

e) Causa Ejemplar: El ejemplar es aquello en cuyo modelo me inspiro para así asegurar el fin deseado. Dijimos, también, que este modelo, siempre “medio”, es la “idea” que yo concibo, sea original o reproducción de otra. Dios es la suprema fuente de inspiración humana, el modelo perfecto en íntima relación, por tanto, con el fin al que tiende la criatura humana. Confúndase así en el orden moral la causa final con la ejemplar, identificación, en cambio, que no es posible en el orden metafísico del ser, por cuanto el fin es un efecto que se logra en virtud de una causa ejemplar – medio (la idea); empero, en el orden moral el efecto es la contemplación del soberano bien y su amor infinito; por tanto, este soberano bien debe ser a la vez el modelo perfecto para el logro de aquella visión y amor beatíficos. El modelo perfecto es Cristo y su divina Ley en la cual se inspiran los hombres justos. Dios nunca puede ser considerado como causa formal, óntico – interna, de las cosas, sino únicamente como causa extrínseca, es decir, eficiente, final y ejemplar.