domingo, 22 de mayo de 2011

La Razón Común y su relación con La Ley


Toda ley, por su misma esencia, está ordenada al bien común; pero no todo lo ordenado al bien común es llamado ni tiene razón de ley. Esa ordenación al bien común tiene que estar producida por la causa eficiente propia de la ley, que es la razón común.

Sólo la razón común o pública es causa productora de la ley. La ley es el dictamen imperativo que ordena los actos humanos y los bienes particulares al bien común. Por consiguiente, sólo será productora de la ley aquella razón que mira directamente al bien común y es capaz de mover eficazmente a los actos humanos y a los bienes particulares hacia ese bien.

La razón que tienen estas cualidades es sin duda, por definición, la razón pública o común, la cual dice la misma relación al bien común que la razón individual o particular el bien propio de cada uno. La prudencia gubernativa, por definición, supone necesariamente en el que la detenta el poder o facultad de gobernar la comunidad política; poder que no es otra cosa que la autoridad. Esa prudencia es la virtud propia de la autoridad, que, permite al gobernante realizar debidamente su condición de tal. Las leyes humanas serán fruto de la prudencia gubernativa. Según esto, la razón común que dicta las leyes no puede ser otra cosa que la razón práctica del gobernante con auténtica autoridad, razón revestida de la prudencia gubernativa. Es, pues, la prudencia gubernativa, por su acto de imperio, la que crea o produce esas proposiciones universales que son las leyes.