domingo, 5 de junio de 2011

Ser un Alquimista

La alquimia

La alquimia es una práctica operativa de trasnformación concreta de sustancias materiales, realizada en un laboratorio. La trasnformación está dedicada a perfeccionar todos los niveles materiales de lo creado (el cuerpo humano incluido) y la mayoría de las veces se efectúa a través de un agente perfeccionador que no existe en la naturaleza. Y este agente (lápiz, elixir, medicina) es el principal objetivo de las operaciones alquímicas, por cuanto transmite la propia perfección a los cuerpos oportunamente preparados sobre lo que es proyectado.

El arte filosófico

La alquimia es la parte más noble y excelente de la filosofía y arte filosófica.
El alquímico es un conocimiento esencialmente operativo, un "conocimiento que nace de actuar", en el sentido de que sólo con obrar el alquimista aprende.
El aluimista se presenta como un filósofo técnico que "se ocupa del mundo" (instancia típica del hermetismo, que es uno de los campos de la alquimia árabe y latina); que sabe insinuarse, con dulzura y competencia, en los procesos naturales y teje con la Naturaleza complejos vínculos de respeto reverente, de intervención auxiliadora, de colaboración; que actúa, en fin, como quien recrea aspectos de la realidad material, porque los hace concretamente perfectos.
No es casualidad que el alquimista medieval se declare cocreador, es decir, colaborador de Dios en el proyecto de restablecimiento de una plena perfección de los cuerpos. Este trabajo es religioso y también filosófico, porque su meta es perfeccionar pero según la doctrina y la experiencia (o sea, no por vía irracional o milagrosa).-

Próxima parte: Fases del proceso alquímico.