martes, 18 de septiembre de 2012

Nota publicada en "ALUMNI UCC - Revista de Graduados" de la Universidad Católica de Córdoba, 2012, Año IV, N° 10, Página 14.- "Ética crítica para el siglo 21. Miradas desde el ejercicio profesional".-


Ética Profesional: Una referencia a lo Jurídico – Notarial[1]

 
Como primera medida resulta necesario justificar la integración “Ética Profesional”. La dimensión moral forma parte esencial de la definición de profesión. Por tal motivo, una reflexión ética no debe ignorar las condiciones propias de cada profesión[2].

La ética profesional tiene la misión de establecer los principios y normas por las cuales ha de regirse cada profesión, proyectando como causa final, la consecución de la justicia social. El notario cumple acabadamente con este fin, ya que tiene la obligación de ilustrar a las personas que le soliciten sus servicios, debiendo interpretar, y dar forma a la voluntad de los mismos, redactando los instrumentos adecuados, para conferirles autenticidad, advirtiéndoles de las consecuencias legales[3].

La profesión notarial es quizás, entre todas las sociales, aquella cuyo ejercicio, mayor moralidad demanda, siendo en lo civil lo que la cura de almas es en lo espiritual, una fuerza directiva de las voluntades y de las conciencias, cuyo campo de acción no reconoce límites[4].

Para Von Ihering el Notario moderno es el heredero más directo del jurista romano. Su labor no es la del abogado, que interviene principalmente en el momento en que va a plantearse un litigio, sino la del consejero de las familias, y el moderador de los negocios jurídicos[5].

Tan vasta y honorable función, debe evitar convertirse en una fábrica de escrituras, aprovechando las nuevas tecnologías y la publicidad, con técnicas vergonzosas, inmorales y antijurídicas tendientes por ejemplo, a ofrecer a cambio de precios viles sus servicios para ganar más escrituras o publicar avisos en la sección clasificados del diario, lo cual está condenado éticamente, y atenta contra la dignidad de tan sublime profesión.

Para el abogado, el instante crítico para el desempeño de su ética se da al momento de decidir aceptar o repeler un caso, aceptarlo es creer justa la pretensión, por lo que su triunfo será: el triunfo de la Justicia[6].

 

 

 



[1] Por Jorge Fabián Villalba. Escribano Adscripto al Reg. Not. 706 (Cba.). Prof. Adj. Derecho Romano I. Prof. Titular de Historia de la Cultura Occidental. Miembro del Instituto de Derecho Romano y Docente Investigador de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Católica de Córdoba.-
[2] CASAS, Gustavo S.J. Ética General. Editorial Universidad Católica de Córdoba (EDUCC). 2004. Pág. 19.
[3] Artículo 2°, Ley del Notariado del Estado de Jalisco, México.-
[4] GUTIÉRREZ-ÁLVAREZ, Jorge. Notario. Sobre la Ética Notarial. Podium Notarial. Revista Digital de Derecho. Colegio de Notarios. Jalisco México. Podium Notarial N° 27, Año 2003, Pág. 15.-
[5] El Espíritu del Derecho Romano.-
[6] Osorio, Ángel. El Alma de la Toga. Valletta Ediciones. 2006. Pág. 38 y 44.-