lunes, 18 de febrero de 2013

Asignatura: Historia de la Cultura Occidental. Feudalismo parte 2.-


La tierra o algún otro tipo de ingreso otorgado a un vasallo a cambio de sus servicios militares llegaron a conocerse como "feudo".-
 
El feudalismo se volvió cada vez más complicado, conforme se desarrolló el "sistema de feudos". Los vasallos del rey, que eran grandes señores, podían tener a su vez vasallos, los cuales les ofrecían servicios militares a cambio de una cesión de tierra de sus Estados. Igualmente esos vasallos, podían asimismo tener vasallos, quienes en tal nivel serían simples caballeros con apenas suficiente tierra para proveer a sus equipos. La relación señor - vasallo, por lo tanto, comprometía tanto a los grandes como a los pequeños terratenientes. Los historiadores solían hablar de una jerarquía en cuya cima estaba el rey, los grandes señores en el siguiente nivel, los señores menos importantes en el siguiente y los simples caballeros al final; sin embargo, esto era sólo un modelo y rara vez reflejaba la realidad.
 
La relación señor - vasallo en todos los niveles siempre constituyó una relación honorable entre los hombres libres y no implicaba ningún aspecto de servidumbre.  
 
Obligaciones mutuas
 
Debido a que el objetivo principal del feudo era proveer ayuda militar, no sorprende saber que la obligación más importante de un vasallo para con su señor era realizar servicios militares.
 
Además de su servicio personal, un gran señor también era responsable del proveer un grupo de caballeros para el ejército del rey. Por otra parte, los vasallos tenían que dar servicio a la corte; esto significaba que un vasallo estaba obligado a acudir a la corte de su señor cuando se le requería, ya fuera para dar su consejo al señor o para participar en un juicio en un caso legal, ya que los vasallos importantes de un señor eran pares (nobles) y sólo podían juzgarse entre ellos.
 
Muchos vasallos también estaban obligados a proporcionar hospitalidad a su señor cuando se quedaban en el castillo de un vasallo. Esta obligación era especialmente importante para los reyes medievales porque tendían a ser itinerantes. Finalmente, los vasallos eran responsables de brindar ayuda, o pagos financieros al señor en muchas ocasiones, entre ellas el armar caballero al hijo mayor del señor, el matrimonio de su hija mayor y el rescate del señor si éste era mantenido prisionero.
 
En retribución, un señor tenía responsabilidades hacia sus vasallos. Su obligación principal era proteger a su vasallo, ya fuera defendiéndolo militarmente o tomando su lugar en una corte legal, si era necesario. El señor también era responsable de la manutención del vasallo, usualmente la concesión de un feudo.
 
Conforme evolucionaba este sistema de obligaciones mutuas entre el señor y el vasallo, ciertas prácticas se tornaron comunes. Si un señor actuaba de manera impropia hacia su vasallo, el vínculo entre ellos podía ser disuelto. De la misma forma, si un vasallo dejaba de cumplir su voto de lealtad, se arriesgaba a perder su feudo. A la muerte de un vasallo, su feudo en teoría regresaba a su señor, ya que había sido concedido al vasallo para su uso, no como una posesión.
 
En la práctica, sin embargo, en el siglo X los feudos tendían a ser hereditarios. Siguiendo el principio de primogenitura, el hijo mayor heredaba el feudo de su padre. Si un hombre moría sin herederos, el señor podía reclamar el feudo.
 
El Sistema Feudal
 
La clase terrateniente de nobles y caballeros, incluía una élite militar cuya habilidad para actuar como guerreros dependía del tiempo libre que tuvieran para practicar las artes de la guerra. Las tierras trabajadas por una clase campesina dependiente proveían el sustento económico que hacía que este sistema de vida fuera posible.
 
Un señorío era simplemente un Estado agricultor operado por un señor y trabajado por campesinos. Los señores proporcionaban protección; los campesinos renunciaban a su libertad, se volvían dependientes de la tierra del señor y le proporcionaban mano de obra.
 
El feudalismo se originó a partir de circunstancias no establecidas de la Alta Edad Media, cuando los pequeños agricultores a menudo necesitaban protección o comida en tiempos de malas cosechas. Los campesinos libres entregaban su libertad a los señores de grandes propiedades a cambio de protección y uso de las tierras del señor. Aunque continuó existiendo una gran cantidad de campesinos libres, mucho de ellos llegaron a estar atados a la tierra como siervos. A diferencia de los esclavos, los siervos no podían ser comprados ni vendidos, pero estaban subordinados a sus señores de diversas formas.
 
A los siervos se les requería para propoercionar servicios de mano de obra, pagar rentas y estar sujetos a la jurisdicción del señor. Hacia el siglo IX, probablemente 60% de la población de la Europa Occidental estaba constituida por siervos.
 
La mano de obra de un siervo consistía en trabajar la tierra del señor, es decir, la tierra que era propiedad del señor, que podía consistir en un tercio de la mitad de las tierras cultivadas esparcidas a través del feudo, así como construir graneros y cavar zanjas.
 
Aunque los requerimientos de mano de obra variaban de señorío a señorío y de persona a persona, una obligación de trabajo usual era de tres días a la semana.
 
Los siervos pagaban renta dando a su señor una parte de la producción que cultivaban. También le pagaban por el uso de las tierras de pastoreo, arroyos, estanques y los bosques de los alrededores del señorío.
 
Por ejemplo, si los arrendatarios pescaban en el estanque o el río de un señorío, retribuían una parte de lo pescado a su señor. Si una vaca pastaba en el pastizal comunal, un siervo pagaba una renta con queso producido con la leche de esa vaca. Los siervos también estaban obligados a pagar un diezmo a la iglesia local de su ciudad.
 
Los señores también poseían diversos derechos legales sobre sus siervos. Los siervos estaban legalmente ligados a la tierra del señor; no podían irse sin su permiso; aunque eran libres para casarse, los siervos no podía casarse con nadie fuera de sus señorío sin la aprobación del señor.
 
Además los señores algunas veces ejercían derechos públicos o autoridad política sobre sus tierras. Esto otorgaba al señor el derecho de juzgar a los siervos en su propia corte, aunque fuera sólo por crímenes menores.-
 
Fuente: SPIELVOGEL, Jackson J. "Historia Universal - Civilización de Occidente". Séptima Edición. Tomo 1. Editorial Cengage Learning.-
 
 


domingo, 17 de febrero de 2013

Asignatura: Historia de la Cultura Occidental. Feudalismo parte 1.-


Las invasiones renovadas y la desintegración del Imperio Carolingio llevaron al surgimiento de un nuevo tipo de relación entre los individuos libres. Cuando los gobiernos cesaron de ser capaces de defender a sus súbditos, se volvió importante encontrar algún señor poderoso que pudiera ofrecer protección a cambio de servicio. El contrato celebrado bajo juramento entre un señor y su subordinado es la base de una forma de organización social a la que generaciones posteriores de historiadores llamaron "feudalismo". Pero el feudalismo nunca fue un sistema y muchos historiadores de hoy prefieren evitar utilizar el término.-
 
Vasallaje
 
La práctica del vasallaje se derivó de la sociedad germánica, en la cual los guerreros prestaban juramento con un voto de lealtad a su líder. Peleaban por su jefe y él a cambio se encargaba de sus necesidades.- Hacia el siglo VIII, un individuo que servía a un señor mediante una capacidad militar, era conocido como vasallo.-
 
Con el fracaso de los Gobiernos, los nobles poderosos tomaron el control de vastas extensiones de tierra. Necesitaban hombres para pelear por ellos, así que la práctica surgió de dar concesines de tieera a los vasallos, quienes en retribución lucharían por sus señor.-
 
Los señores que querían hombres para pelear por ellos tenían que conceder a cada vasallo un pedazo de tierra que le proporcionara sostén al vasallo y a su familia. A cambio de la tierra, el vasallo proveía a sus señor con un trabajo muy importante que consistía en sus habilidades para pelear. Cada uno necesitaba del otro.-
 
En la sociedad de la Alta Edad Media, donde existía poco comercio y la riqueza se basaba primordialmente en la posesión de la tierra, ésta se volvía en el regalo m{as importante que un señor pudiese conceder a un vasallo en retribución de sus servicios militares.
 
La relación entre un señor y un vasallo se hacía oficialmente mediante una ceremonia pública.- Para convertirse en vasallo, un hombre realizaba un acto de homenaje a su señor, como se describe en el pasaje de un tratado medieval de ley:
 
"El hombre deberá poner sus manos juntas como signo de humildad y colocarlas entre las dos manos de su señor como un símbolo de que le promete fidelidad en todo; y el señor deberá recibirlo y prometer que cumplira su palabra. Entonces el hombre deberá decir: Señor, yo te rindo homenaje y te entrego mi fe y me convierto en tu hombre de boca y manos (es decir, haciendo juramento y poniendo sus manos entre las del señor) y juro y prometo serte fiel y leal en contra de los demás y preservar tus derechos con todas mis fuerzas"
 
La lealtad era la virtud principal.-
 
Fuente: SPIELVOGEL, Jackson J. "Historia Universal - Civilización de Occidente". Séptima Edición. Tomo 1. Editorial Cengage Learning.-
 

viernes, 15 de febrero de 2013

Mensaje de la Secretaria Permanente de A.D.R.A. en relación al Catedrático de Derecho Romano Excmo. Sr. D. Antonio Fernández de Buján.-

 
Estimados Amigos de ADRA:
Desde esta Asociacion nos alegramos y felicitamos a nuestro miembro honorario siendo un orgullo para ADRA que el Dr Fernandez de Bujan forme parte de nuestra querida Asociacion.
 
Saludos a todos uds.
Secretaria Permanente
 

 
EL CATEDRÁTICO DE DERECHO ROMANO EXCMO. SR. D. ANTONIO FERNÁNDEZ DE BUJÁN ELEGIDO ACADÉMICO DE NÚMERO
 
Antonio Fernández de Buján y Fernández (Lugo, 1953) ha sido elegido Académico de Número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación para ocupar la vacante de la Medalla número 33 de la Corporación.

Fernández de Buján está Licenciado y Doctorado en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid, con premio extraordinario de doctorado. Especialista en jurisdicción voluntaria, arbitraje, derecho administrativo y fiscal romano. En 1983 obtuvo, con 29 años, la cátedra de Derecho romano en la Universidad de Cádiz, y en 1991 la de la Universidad Autónoma de Madrid.

Ponente el Congreso de los Diputados, en trámite de asesoramiento del Proyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria (2007), Vocal de la Comisión General de Codificación en las ponencias de Jurisdicción Voluntaria en los años 2002-2005 y 2012, Consejero de las editoriales Iustel y Dykinson. Director de la Revista General de Derecho Romano de Iustel y de la Colección de Monografías de Derecho Romano de Dykinson, Vocal del Consejo Consultivo de Cremades-Calvo Sotelo, Consejero de ISDE y de Economist & Jurist, entre más de una veintena de Consejos Científicos.

Ha publicado 15 libros y 200 artículos relacionados con el Derecho romano, el Derecho procesal y el Derecho civil, lo que le ha valido el reconocimiento de cinco sexenios por la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora. Ha dirigido 14 Tesis Doctorales.

Está en posesión de la Medalla Castelao en el año 2011, premio de mayor prestigio en Galicia, otorgado por la Xunta de Galicia en reconocimiento a su actividad docente e investigadora. Es Académico de Número de la Academia de Jurisprudencia y Legislación de Galicia.


Su candidatura fue presentada por los Académicos de Número, Sres. Menéndez y Menéndez, Rodríguez Adrados y Mendizábal Allende.-