lunes, 6 de abril de 2015

En virtud de Las Pascuas comparto el artículo de un distinguido profesor amigo que me hiciera llegar el pasado fin de semana.

LA CRUZ INTERPELA A LA JUSTICIA

(Reflexiones de un abogado creyente, que alguna vez quiso ser Juez y nunca pudo, para todos los hombres de buena voluntad que les preocupa la justicia)

Hace pocos días en el acto de juramento de un nuevo juez federal de Córdoba, este pidió que se retirara el crucifijo de la sala donde prestaría el juramento de ley para asumir como magistrado. La noticia, me movió a la reflexión. Pensé en los distintos argumentos que se dieron, que si era creyente o no el juramentado, que si los no creyentes se sentirían discriminados, que si la iglesia católica habría sido cómplice de la dictadura militar y otras tantas cosas. Seguí pensando sobre el tema y me pregunte porque tendría que estar un crucifijo en un tribunal de justicia. Encontré algunas respuestas que me parecen pueden ser compartidas por creyentes y no creyentes.

La primera razón que se me ocurre es que en un ámbito donde se imparte justicia, la presencia de Jesús crucificado, nos recuerda una muerte injusta,la segunda es que el que pende de la cruz, fue sometido a juicio, la tercera es que un juez dictó sentencia condenando a sabiendas de la inocencia del imputado. la cuarta es que el “ reclamo social”, se hizo sentir en los tribunales de justicia.

Los evangelios nos han dejado lo esencial de ese juicio que se celebró en oportunidad de la Pascua. Me sitúo en el tribunal imperial adonde fue llevado Jesús, el texto dice:

Desde la casa de Caifás llevaron a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pero ellos no entraron en el pretorio, para no contaminarse y poder así participar en la comida de Pascua. 
Pilato salió a donde estaban ellos y les preguntó: "¿Qué acusación traen contra este hombre?". Ellos respondieron: 
"Si no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos entregado". 
Pilato les dijo: "Tómenlo y júzguenlo ustedes mismos, según la Ley que tienen". Los judíos le dijeron: "A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie”

Aquí encontramos la primera actitud del tribunal, hoy procesalmente lo llamamos declinatoria, el juez dice no soy competente vayan a otro tribunal. Pero como se verá en la continuación del proceso, lo que el Juez busca es no comprometerse con una causa que sabe desde el comienzo, que es injusta.
La presión obliga al magistrado a entender en la causa, escuchemos el relato “Pilato volvió a entrar en el pretorio, llamó a Jesús y le preguntó: "¿Eres tú el rey de los judíos?". 
Jesús le respondió: "¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?". 
Pilato replicó: "¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?". 
Jesús respondió: "Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí".
A los acusadores el Juez les dice
"Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo.

Pero no tiene el valor de hacer justicia y busca a través de intersticios lograr su libertad, por eso les dice”. ya que ustedes tienen la costumbre de que ponga en libertad a alguien, en ocasión de la Pascua, ¿quieren que suelte al rey de los judíos?".
Pero el Juez escucha la presión social, hoy lo solemos llamar el clamor de la sociedad
Ellos comenzaron a gritar, diciendo: "¡A él no, a Barrabás!". Barrabás era un bandido. 
Pilato mandó entonces azotar a Jesús. El Juez temeroso hace la afirmación más trágica de un proceso injusto:

"Miren, lo traigo afuera para que sepan que no encuentro en él ningún motivo de condena". 
Jesús salió, llevando la corona de espinas y el manto rojo. Pilato les dijo: "¡Aquí tienen al hombre!". 
Cuando los sumos sacerdotes y los guardias lo vieron, gritaron: "¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!".

La respuesta del Juez que entre hacer justicia y contentar al clamor social, opta por lo segundo y dice:
"Tómenlo ustedes y crucifíquenlo. Yo no encuentro en él ningún motivo para condenarlo". 
Pilato trataba de ponerlo en libertad. Pero los judíos gritaban: "Si lo sueltas, no eres amigo del César, porque el que se hace rey se opone al César".

Aquí tenemos el temor del Juez a los poderosos, él sabe que está frente a un inocente, no quiere condenarlo, pero teme que lo enemisten con Cesar, por eso se los entregó para que lo crucificaran
Desde hace más de dos milenios ese crucificado interpela a todos los que buscan hacer Justicia. Desde el madero de la cruz, quedan para siempre interpelados los jueces, los abogados, los auxiliares de la justicia. Por eso en una sala o tribunal de Justicia, el Crucifijo, estará siempre haciendo estas preguntas, la voz de los inocentes, está siendo escuchada?, tendrán los jueces valor para defender la verdad y la inocencia de aquellos que no cuentan con la mirada complaciente de los poderosos? Tendrán los jueces la valentía para resistir las presiones de una sociedad que quiere culpables, aun cuando tenga la certeza que el imputado es inocente?
Por eso me pregunto, al sacar la cruz de una sala de justicia, no se silencian estas preguntas que pueden molestar a los jueces, pero que ayudan a la vigencia de la justicia?
En todo tribunal de justicia, se debatirán siempre cuestiones que afectan la vida, la libertad, la honra y el patrimonio de los hombres. El símbolo de la cruz, humanamente hablando, servirá para recordar como todo aquello que está en juego puede perderse, cuando el Juez, no quiere comprometerse con la verdad, le teme al poder y a los poderosos o cede a la presión social.

Prof. Dr. Ricardo A. del Barco

Córdoba 2015